Vinicola de Nulles

Adernats, vins i caves

BLOG ADERNATS

2019-05-19

La tipicidad de las tierras de Nulles, un territorio privilegiado.

La tipicidad de las tierras de Nulles, un territorio privilegiado.

Nulles es una pequeña villa rural a 15 kilómetros de la costa de Tarragona. Bañada por la marinada y el carácter mediterráneo, es un pueblo con una tradición vitivinícola que se remonta a su fundación hace casi mil años. Rodeado de viñedos hasta donde se pierde la vista, Nulles escribe con vino su historia.

A finales del siglo XIX, un evento cambia su suerte, la llegada de la filoxera que arrasaría con toda la viña. Pero de este momento tan grave de crisis, surge la unión de sus habitantes en el Sindicato agrícola de Nulles. Una cooperativa obrera que levantaría con esfuerzo un singular bodega modernista que, cien años después, seguiría siendo el arece y fuerza de todo un pueblo viticultor.

Una historia de superación, ejemplo de la historia de la Cataluña agraria y en concreto del Camp de Tarragona. Un territorio célebre entre otros, para ver nacer Gaudí, Jujol o Cèsar Martinell (arquitecta de las Catedrales del Vino), y por el movimiento cooperativista de sus pueblos, uno de los más destacados de toda Europa. El edificio cooperativo de Nulles, obra de César Martinell, es uno de los máximos exponentes del movimiento modernista, y no destaca sólo por su belleza, sino para reunir todas las cualidades necesarias para la elaboración de vino.

Así, la Vinícola de Nulles, con su reconocida marca de vinos y cavas Adernats, llega a su centenario en el momento de máximo esplendor vinícola y enoturístico. Consolidándose año a año, como un referente en el territorio catalán dentro de las denominaciones de Origen Tarragona y Cava y distinguiéndose por singulares y pioneras experiencias de enoturismo en su majestuosa Catedral del Vino de 1917.



 Los vinos, principalmente blancos

Desde el inicio de la bodega, se trabaja principalmente las variedades blancas autóctonas de la zona, el Macabeo, Xarel.lo y el Moscatel, que dan unos resultados excelentes. Pero también, desde hace un trienio, trabajan otras variedades con gran acierto, como son la Parellada y el Chardonnay en blancos, y el tempranillo y el Merlot en negros.

Las raíces, que se alimentan de una tierra de arcilla y cal muy rica pero bañada por pocas lluvias, dan unas producciones de uva más bajas pero muy concentradas, lo que nos aportará la intensidad distintiva de nuestros vinos. Aromas frescos y marinos, aportan una salinidad y singularidad única a los vinos y cavas que se elaboran.

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